El caso del padre Rogelio Cruz volvió a ocupar la atención pública tras conocerse su expulsión de la congregación salesiana, decisión que fue abordada en el programa Nuria. De acuerdo con el comunicado emitido por la inspectoría salesiana de Las Antillas, la medida se adoptó por presunta desobediencia reiterada a disposiciones de sus superiores. El conflicto se remonta al inicio del año, cuando la orden dispuso su traslado a Colombia, una decisión que el sacerdote rechazó al considerar que respondía a presiones vinculadas con su postura crítica frente a proyectos mineros en Loma Miranda y el valle de San Juan.
Durante la entrevista, Rogelio Cruz sostuvo que el proceso estuvo marcado por supuestas irregularidades, entre ellas la falta de notificación adecuada, ausencia de audiencia personal y deficiencias en las condiciones del traslado que se le ordenó cumplir. El sacerdote afirmó que nunca fue escuchado directamente antes de la decisión final y cuestionó que la comunicación oficial llegara a sus manos después de que ya circulaba en medios de comunicación. También alegó que la orden de traslado no reunía requisitos esenciales para ser ejecutada, al no precisar con claridad jurisdicción, duración ni funciones posteriores a realizar.
Ante este escenario, Cruz anunció que apelará la medida con el apoyo de especialistas en derecho canónico, al tiempo que aclaró que su expulsión corresponde a la congregación salesiana y no al sacerdocio en sí mismo. Mientras se desarrolla ese recurso, explicó que ha abandonado la parroquia donde residía y se mantiene en un espacio vinculado a su fundación. El caso mantiene abierto el debate sobre la transparencia de los procesos internos dentro de instituciones religiosas y sobre los límites entre obediencia, derecho de defensa y disidencia pastoral.