La muerte de una niña de dos años y medio en el Hospital Infantil Arturo Grullón ha generado indignación entre sus familiares, quienes exigen explicaciones claras sobre las causas del fallecimiento. Según denunciaron los padres, la menor ingresó al centro de salud con un cuadro respiratorio, aparentemente estable, e incluso caminando por sus propios medios. Sin embargo, horas después de recibir atención médica y suministro de medicamentos, la infante falleció sin que, hasta el momento, se les haya ofrecido un diagnóstico preciso o una explicación oficial por parte del personal médico.

Los progenitores relataron que, durante el proceso de atención, se les informó sobre la falta de disponibilidad de camas en la unidad de cuidados intensivos (UCI), lo que habría limitado las opciones de tratamiento para la menor. Indicaron además que se les solicitó firmar un documento para mantener a la niña fuera de dicha unidad, propuesta que rechazaron. Aseguran que tras el fallecimiento no recibieron detalles sobre el procedimiento médico aplicado ni sobre la enfermedad que provocó el deceso, lo que ha incrementado su preocupación y desconcierto.

Ante esta situación, la familia ha solicitado a las autoridades de salud la apertura de una investigación exhaustiva que permita esclarecer lo ocurrido. Asimismo, demandan mejoras en las condiciones del hospital, especialmente en la disponibilidad de recursos críticos como camas de UCI pediátrica. El caso ha puesto en el centro del debate la calidad de la atención médica y la necesidad de protocolos claros de comunicación con los familiares en situaciones de emergencia.