El programa Me Gusta de Noche, conducido por Jhoel López, presentó un segmento de cámara oculta que generó reacciones entre los participantes. La dinámica consistía en simular la caída de un artículo en una tienda y responsabilizar a un cliente cercano, provocando una situación incómoda para observar su reacción. La escena, realizada en el marco de una actividad especial, buscaba poner a prueba la actitud de las personas ante conflictos inesperados.
Durante el desarrollo de la broma, se produjo un intercambio de versiones entre los involucrados, quienes intentaban explicar lo ocurrido mientras el supuesto personal del establecimiento insistía en que el cliente debía asumir el costo del objeto roto. La tensión aumentó cuando se planteó la intervención de seguridad, llevando la situación a un punto de mayor presión. El participante afectado defendió su postura, solicitando la revisión de cámaras como evidencia.
El segmento concluyó revelando que se trataba de una cámara oculta, generando alivio entre los involucrados y entretenimiento en la audiencia. Este tipo de contenido, frecuente en programas de variedades, busca recrear escenarios cotidianos para analizar reacciones humanas. No obstante, también abre el debate sobre los límites del humor y la incomodidad en este tipo de producciones televisivas.