Una asamblea del Partido Reformista Social Cristiano celebrada en Santo Domingo evidenció tensiones internas y un ambiente de fuerte control. El dirigente Quique Antún encabezó el encuentro en la sede ubicada en la avenida Tiradentes, donde se implementaron estrictas medidas de seguridad, incluyendo restricciones de acceso y supervisión externa. La reunión concluyó sin decisiones trascendentales, fijándose una próxima convocatoria para el 20 de mayo, en medio de cuestionamientos por la ausencia de figuras relevantes.

En Bonao, el asesinato del joven Jesús generó consternación y reclamos de justicia. El proceso judicial contra los implicados enfrentó retrasos por la ausencia inicial de una de las principales acusadas. Posteriormente, el tribunal presidido por la jueza Rosa María Almonte impuso 18 meses de prisión preventiva y declaró el caso complejo. Mientras familiares de la víctima exigen sanciones ejemplares, allegados de los imputados mantienen su defensa de inocencia, reflejando la polarización social en torno al caso.

Por otro lado, la Cámara de Diputados de la República Dominicana volvió a enfrentar dificultades para avanzar en la discusión de la ley de partidos políticos. La sesión, dirigida por Rubén Maldonado, fue suspendida por falta de quórum y tensiones entre legisladores, incluyendo confrontaciones verbales. La situación pone en evidencia las divisiones internas en las principales fuerzas políticas y los retos para alcanzar acuerdos en temas fundamentales de la agenda nacional.