La denuncia sobre la muerte de varios recién nacidos en el hospital regional Jaime Mota, en Barahona, ha generado preocupación y debate público tras difundirse inicialmente en una emisora local y luego en medios nacionales. En un primer momento se habló de siete bebés fallecidos y de un supuesto brote bacteriano dentro del centro de salud, lo que provocó alarma en la población. Sin embargo, autoridades del hospital salieron posteriormente a aclarar la situación. El subdirector y el director del centro indicaron que, en realidad, dos recién nacidos murieron en el hospital y un tercero llegó sin vida, descartando la existencia de una bacteria responsable de las muertes.
A pesar de las aclaraciones iniciales, informaciones publicadas por la prensa señalan que en lo que va de año han fallecido 43 recién nacidos en ese hospital regional. Aunque las autoridades aseguran que no existe un brote infeccioso, la cifra continúa generando inquietud entre ciudadanos y especialistas. La mortalidad infantil es uno de los indicadores más relevantes para medir la calidad y el desarrollo de los sistemas de salud, por lo que números elevados siempre despiertan cuestionamientos sobre las condiciones hospitalarias, los equipos disponibles y la capacidad de atención para los pacientes más vulnerables.
El hospital Jaime Mota es uno de los centros de salud más importantes de la región sur, ya que atiende pacientes de provincias como Pedernales, Independencia y Bahoruco. Por esa razón, médicos y ciudadanos consideran necesario que el Ministerio de Salud Pública y el Servicio Nacional de Salud ofrezcan explicaciones detalladas sobre lo ocurrido. También se ha planteado la necesidad de revisar las condiciones del hospital, incluyendo equipos médicos e insumos, con el objetivo de garantizar una atención segura para las madres y los recién nacidos que diariamente acuden al centro.