En República Dominicana, circula desde hace años una historia que mezcla música, política y leyenda urbana: la supuesta ocasión en que Antony Santos fue presuntamente obligado por Quirino, conocido narcotraficante, a cantarle a unas vacas en lugar de en un bar, como inicialmente acordado.

Según la versión popular, Quirino habría contratado a Santos para un evento en Elías Piña. Ante la resistencia de Santos a cumplir con el compromiso, se dice que Quirino lo habría persuadido, utilizando métodos poco convencionales que incluyeron un viaje en helicóptero hasta la residencia del cantante. En lugar de dirigirse al bar acordado, Quirino habría llevado a Santos a su finca, donde se le habría instado a cantar para las vacas como una especie de castigo.

Sin embargo, Quirino ha negado enfáticamente esta versión de los hechos, argumentando que aunque presionó a Santos para cumplir con el contrato, nunca lo obligó a actuar para animales. Según Quirino, la referencia a “animales” fue una metáfora malinterpretada para describir a los habitantes locales, no una instrucción literal.

La confusión persiste debido a declaraciones ambiguas de Santos sobre el incidente a lo largo de los años, lo cual ha alimentado la especulación y la controversia. Aunque algunos mantienen la veracidad de la historia, otros la consideran una exageración que ha perdurado en la memoria popular dominicana.