El expresidente brasileño Luiz Inácio Lula da Silva anunció oficialmente su retiro de la contienda presidencial tras la negativa judicial que le impide participar en las elecciones programadas para el próximo mes. La decisión fue comunicada pocas horas antes del cierre del plazo legal para sustituir candidaturas presidenciales en Brasil. El Partido de los Trabajadores designó como nuevo candidato a Fernando Haddad, exalcalde de São Paulo y hasta ahora aspirante a la vicepresidencia. La organización también confirmó a Manuela d’Ávila como compañera de fórmula presidencial.
El escenario político brasileño continúa marcado por la polarización y las controversias judiciales. Lula, quien permanece encarcelado tras ser condenado por corrupción en segunda instancia, sostuvo que no ha tenido la oportunidad de comunicarse directamente con la población para explicar las razones detrás de la nueva candidatura del partido. Mientras tanto, sectores políticos y organismos internacionales han cuestionado aspectos del proceso judicial que enfrenta el exmandatario. La legislación brasileña, aprobada durante la propia administración de Lula, impide competir electoralmente a ciudadanos condenados en segunda instancia.
En paralelo, Jair Bolsonaro mantiene ventaja en varias encuestas de intención de voto pese a las limitaciones derivadas de su estado de salud y de procesos judiciales abiertos. Analistas consideran que el crecimiento de Bolsonaro responde al respaldo de sectores conservadores y a un discurso centrado en seguridad y endurecimiento institucional. La candidatura de Haddad representa ahora el principal intento de la izquierda brasileña por mantener el respaldo político construido por Lula durante las últimas décadas, en medio de un clima electoral altamente dividido.