Varias hijas de Juan Arístides Rodríguez lo acusan de haberlas violado de manera sistemática durante años, aprovechando su vínculo familiar y ejerciendo control a través de amenazas, golpes y chantajes. Según los testimonios, los abusos iniciaron cuando las menores eran niñas y continuaron incluso después de convertirse en adolescentes, con episodios que incluían orgías, consumo de drogas y uso de armas de fuego para intimidarlas. Las víctimas relatan que el hombre impedía sus intentos de escapar y las obligaba a participar en actos sexuales bajo el argumento de “enseñarles” o por supuestos celos enfermizos.

Una de las hijas trabajó durante más de diez años como asistente de su padre en cargos públicos relacionados con el control de bebidas alcohólicas y fuegos artificiales, donde presuntamente fue testigo de acoso y abusos a otras mujeres. Otra hija logró huir del país tras robar su pasaporte, mientras que una cuarta, producto de otra relación, también denuncia tocamientos y abusos sexuales desde su adolescencia. Las jóvenes describen un patrón de manipulación que generó en ellas depresión, anorexia, insomnio y profundos sentimientos de culpa, agravados por el temor a las represalias contra su madre y hermanos.

Las denunciantes exigen la pena máxima prevista en el Código Penal Dominicano para este tipo de delitos, que puede alcanzar los 20 años de prisión por violación sexual agravada e incesto. A pesar de los señalamientos, Rodríguez habría recibido apoyo de figuras políticas para obtener libertad condicional. Las víctimas, que rompieron el silencio tras años de silencio, esperan que las autoridades actúen con firmeza para evitar que el acusado pueda continuar causando daño a otras personas.