El comunicador Alberto Vargas protagonizó una fuerte respuesta pública contra Milton Cordero, tras críticas recibidas luego de su suspensión. Durante una entrevista, Vargas rechazó los calificativos emitidos en su contra y cuestionó que estos comentarios no se le hicieran directamente, señalando una falta de coherencia entre el trato personal y el discurso público.

En su intervención, el comunicador defendió su trayectoria en los medios, destacando que ha construido una audiencia basada en su estilo directo. Asimismo, abordó un tema recurrente en el debate social: la influencia de los medios y la música urbana en la formación de valores. Vargas sostuvo que no corresponde a los comunicadores asumir el rol de crianza, enfatizando que la responsabilidad principal recae en los padres y el entorno familiar.

El caso ha generado diversas reacciones en el ámbito mediático, reabriendo discusiones sobre el lenguaje en televisión, la ética profesional y los límites de la crítica. Analistas coinciden en que este tipo de confrontaciones refleja tensiones dentro del sector, así como el impacto que tienen las opiniones públicas en la percepción de figuras del entretenimiento.