Miami / Santo Domingo. La selección de la República Dominicana dio un golpe de autoridad en el Clásico Mundial de Béisbol al derrotar por nocaut 10-0 a Corea del Sur, asegurando su pase a las semifinales del torneo y manteniendo su invicto en la competencia.
El contundente triunfo fue celebrado tanto en el estadio de Miami como en las calles de República Dominicana, donde cientos de fanáticos se congregaron en el Malecón de Santo Domingo y en el Monumento a los Héroes de la Restauración en Santiago para seguir el partido en pantallas gigantes instaladas por las autoridades.
La ofensiva dominicana volvió a demostrar su poder. Jugadores como Vladimir Guerrero Jr., Juan Soto y Fernando Tatis Jr. protagonizaron jugadas clave con un agresivo corrido de bases y batazos oportunos que fueron desgastando al pitcheo surcoreano desde las primeras entradas.
El momento decisivo llegó con un cuadrangular del receptor Austin Wells, que selló la victoria por la vía del nocaut y desató la euforia de la fanaticada dominicana tanto en Miami como en el país.
Desde el montículo, el abridor Cristopher Sánchez cumplió con una sólida actuación de cinco entradas, limitando la ofensiva de Corea del Sur y permitiendo que el bullpen descansara de cara a los próximos compromisos del torneo.
Tras el partido, el dirigente dominicano Albert Pujols destacó la disciplina y el respeto con el que el equipo ha asumido cada encuentro.
“No hay rivales pequeños. Nosotros jugamos con respeto y agresividad. Los muchachos saben lo que representa este torneo para el país”, afirmó el legendario exjugador durante la conferencia de prensa.
La victoria coloca a República Dominicana entre los cuatro mejores equipos del torneo. En semifinales se enfrentará al ganador del partido entre Estados Unidos y Canadá, en un duelo que promete gran intensidad.
Mientras tanto, la celebración continúa en todo el país. A pesar de la lluvia, fanáticos vestidos con los colores patrios salieron a las calles para festejar el triunfo que acerca al equipo dominicano a una nueva corona del Clásico Mundial.
Con una ofensiva encendida, pitcheo sólido y una fanaticada completamente entregada, la novena quisqueyana mantiene vivo el sueño de repetir la hazaña lograda en 2013, cuando conquistó el campeonato de manera invicta.