Tras más de un año de controversia mediática y procesos judiciales, finalmente se llevaron a cabo en Ciudad de México las pruebas de ADN para determinar la paternidad del hijo de la actriz Marjorie de Sousa. El actor Julián Gil acudió al laboratorio por orden de un juez, en un procedimiento que buscaba aclarar legalmente el vínculo con el menor y poner fin a las especulaciones que han rodeado el caso. La diligencia se realizó con discreción y bajo la supervisión de especialistas forenses, quienes aplicaron exámenes de saliva y sangre.

De acuerdo con lo informado, tanto la actriz como el menor asistieron acompañados por su equipo legal, mientras que Gil ofreció breves declaraciones en las que reiteró que la prueba no responde a un intento de negar la filiación, sino a la necesidad de establecerla formalmente. Según las partes, el procedimiento duró pocos minutos, aunque posteriormente ambos mantuvieron una conversación privada dentro de las instalaciones, lo que fue interpretado como un posible acercamiento tras meses de tensiones públicas.

Los resultados, que podrían tardar varias semanas debido al protocolo judicial, serán entregados a un juez antes de hacerse públicos. Especialistas en derecho familiar señalan que la prueba permitirá definir con claridad aspectos legales como patria potestad, convivencia y obligaciones económicas. Más allá del desenlace, el caso refleja el impacto mediático que pueden alcanzar los conflictos personales de figuras públicas y la importancia de resolverlos dentro del marco legal para proteger el bienestar del menor.