En el béisbol de Grandes Ligas, pocos jugadores han sido tan completos como Vladimir Guerrero. El jardinero dominicano brilló por su producción ofensiva, su capacidad para batear lanzamientos fuera de la zona y la potencia de su brazo en el jardín derecho.

Durante 16 temporadas, Guerrero defendió los colores de cuatro equipos, destacándose especialmente con los Angels de Anaheim, donde ganó el premio al Jugador Más Valioso y participó en nueve Juegos de Estrellas. Su estilo sin guantes y su fuerza natural lo convirtieron en un bateador único y temido.

Seis años después de su retiro, su legado sigue vivo tanto por sus logros individuales como por su herencia familiar en el béisbol. Su hijo, Vladimir Guerrero Jr., continúa el camino en las Grandes Ligas, consolidando una dinastía que mantiene vigente el nombre Guerrero en el deporte.