Iniciar el año con una alimentación equilibrada puede marcar una diferencia significativa en la salud y el bienestar general, según destacaron expertos en nutrición citados por Noticias Telemundo. Mantener un balance adecuado en la dieta no solo ayuda a sentirse mejor día a día, sino que también contribuye a la prevención de enfermedades como la diabetes tipo 2, afecciones cardiovasculares y la osteoporosis, condiciones cada vez más frecuentes en la población adulta.

De acuerdo con los especialistas, mejorar la alimentación figura entre los propósitos más comunes de Año Nuevo, ya que impacta de manera directa en la calidad de vida. En ese sentido, la nutrióloga Sabrina Hernández recomendó priorizar alimentos con propiedades antiinflamatorias, como el pescado, la linaza y la chía, los cuales pueden incorporarse fácilmente a la dieta diaria.

Asimismo, resaltó el valor de los frutos rojos, en especial los arándanos silvestres, por su alto contenido de antioxidantes y su capacidad para generar saciedad. A esto se suma el consumo regular de vegetales verdes como espinacas, brócoli y lechuga, que aportan vitaminas y minerales esenciales, además de ayudar a controlar el apetito.

Como alternativa práctica para comenzar el año con hábitos más saludables, los expertos sugieren consumir estos vegetales en forma de jugos verdes preparados con agua, una opción sencilla que permite aprovechar sus beneficios nutricionales y apoyar un estilo de vida más equilibrado desde los primeros días del año.

Tener una buena alimentación es fundamental para mantener el cuerpo y la mente en equilibrio. Una dieta variada y balanceada, rica en frutas, vegetales, proteínas, granos integrales y grasas saludables, aporta los nutrientes necesarios para fortalecer el sistema inmunológico, mejorar la energía diaria y reducir el riesgo de enfermedades como la diabetes, la hipertensión y los problemas cardiovasculares.

Además, una alimentación adecuada influye directamente en el bienestar emocional y la calidad de vida. Comer de forma consciente, respetando horarios y porciones, ayuda a mantener un peso saludable, favorece la digestión y mejora la concentración. Adoptar buenos hábitos alimenticios no es solo una meta a corto plazo, sino una inversión a largo plazo en salud, vitalidad y bienestar general.