El dolor y la consternación marcaron el ambiente entre familiares, amigos y comunitarios del sector Cristo Rey, tras el asesinato del taxista y comerciante Martin Vargas, ocurrido el pasado miércoles en el Distrito Nacional. Vargas, de 44 años, fue ultimado de tres disparos por desconocidos que intentaron asaltarlo mientras se disponía a cerrar una de las bancas de su propiedad. El hecho ha generado una profunda indignación entre los residentes, quienes denuncian el avance imparable de la delincuencia.

Durante el sepelio, realizado este sábado en el Cementerio de Cristo Rey, los parientes expresaron su desesperación y exigieron mayor presencia de las autoridades. Vecinos señalaron que la inseguridad se ha convertido en parte de la vida cotidiana, obligando a muchas familias a encerrarse en sus hogares por temor. Para algunos residentes, el asesinato de Vargas representa el reflejo de una realidad que golpea sin distinción y que mantiene a la población viviendo bajo constante zozobra.

Las autoridades informaron que la noche siguiente al crimen fue abatido un adolescente de 17 años, conocido como “Tuliles”, quien habría participado en el asalto y presuntamente pertenecía a una banda delictiva que opera en la zona. El joven murió durante un supuesto intercambio de disparos con agentes policiales. Sin embargo, el hecho no ha logrado devolver la tranquilidad a la comunidad, que continúa reclamando soluciones efectivas y sostenidas contra la criminalidad. El caso de Martin Vargas se suma a una lista creciente de víctimas, reavivando el debate nacional sobre la seguridad ciudadana y la urgencia de políticas más firmes para proteger la vida de los dominicanos.