Estados Unidos lanzó una firme advertencia a Irán ante cualquier posible ataque contra embarcaciones comerciales en el estratégico estrecho de Ormuz, una de las rutas más importantes para el transporte global de hidrocarburos.
La advertencia se produce en medio de crecientes tensiones en la región, tras el conflicto iniciado el 28 de febrero por Estados Unidos e Israel, que ha dejado miles de víctimas, principalmente en territorio iraní y en Líbano. Actualmente, Teherán mantiene control sobre el estrecho, por donde históricamente ha transitado cerca de una quinta parte del comercio mundial de petróleo.
Durante una rueda de prensa, el jefe del Pentágono, Pete Hegseth, aseguró que su país no busca una confrontación directa, pero enfatizó que no permitirá interrupciones en la libre navegación internacional. “No estamos buscando pelea, pero tampoco podemos permitir que se bloqueen mercancías de países inocentes”, afirmó.
El funcionario fue enfático al advertir que cualquier agresión contra tropas estadounidenses o buques comerciales será respondida con “un poder de fuego abrumador y devastador”, mientras la Armada de EE. UU. mantiene operaciones en la zona para garantizar la seguridad marítima.
La situación mantiene en alerta a la comunidad internacional, debido al impacto que un eventual cierre del estrecho de Ormuz podría tener sobre los mercados energéticos y la economía global.
Debido a su importancia energética y geopolítica, el estrecho de Ormuz ha sido escenario frecuente de tensiones internacionales, especialmente entre potencias como Estados Unidos e Irán, ya que cualquier interrupción en esta vía puede afectar los precios del petróleo y la economía mundial.