La muerte de Geraldine Sánchez Baldera volvió a estremecer a la sociedad dominicana en la víspera del Día Internacional de la No Violencia contra la Mujer. La joven, de 28 años, fue asesinada de un disparo presuntamente por su expareja, Martín Batista Ogando, próximo a su lugar de trabajo, en un hecho que ha generado indignación colectiva. El caso ocurrió en momentos en que el país desarrollaba actividades de concienciación contra la violencia de género, lo que acentuó el impacto social del crimen.
De acuerdo con informaciones oficiales, el cuerpo de la víctima fue entregado pasadas las cinco de la tarde por el Instituto Nacional de Ciencias Forenses del hospital Marcelino Vélez Santana. Sus restos serán velados a partir de este sábado en la Funeraria Blandino del sector Herrera, en Santo Domingo Oeste. Compañeros de trabajo narraron que Geraldine salió de la oficina tras recibir una llamada de su expareja y que minutos después se escuchó el disparo. En su escritorio aún permanecen pertenencias personales, reflejo del abrupto final de una vida joven marcada por proyectos, entre ellos la celebración de su cumpleaños número 29 el próximo 9 de diciembre.
Familiares, amigos y vecinos describieron a Geraldine como una mujer alegre, trabajadora y dedicada a su hijo de dos años. Según versiones recogidas, existían antecedentes de violencia y una orden de alejamiento contra el presunto agresor. El vocero de la Policía Nacional confirmó que el vehículo vinculado al hecho fue localizado en el parqueo de un establecimiento comercial y que se mantienen activas las labores de búsqueda. Las autoridades reiteraron el llamado al imputado para que se entregue. Este nuevo feminicidio vuelve a encender las alarmas sobre la urgencia de fortalecer los mecanismos de protección, seguimiento y respuesta institucional ante la violencia contra las mujeres.