La disputa pública entre la orden salesiana y el sacerdote Rogelio Cruz ha escalado a un nivel que ha generado fuertes cuestionamientos dentro de la opinión pública dominicana. El conflicto se intensificó luego de que representantes de la congregación afirmaran que en varias oficialías del Estado Civil existen declaraciones de nacimiento donde el religioso aparece como padre biológico y como declarante de varios niños. Estas afirmaciones, difundidas en el marco de un enfrentamiento interno, han colocado el caso en el centro del debate sobre el manejo de conflictos dentro de instituciones religiosas.
En respuesta, el padre Rogelio Cruz rechazó las acusaciones y afirmó que detrás de la ofensiva existe un intento de expulsarlo de la congregación debido a su activismo social y a sus posiciones críticas frente a distintos temas públicos. El sacerdote aseguró poseer grabaciones y testimonios de mujeres que, según sus declaraciones, estarían dispuestas a revelar presuntas conductas indebidas de uno de sus superiores dentro de la orden. Además, mencionó supuestos casos relacionados con paternidad y abortos que, de acuerdo con su versión, involucrarían a miembros de la misma estructura religiosa.
La controversia ha puesto en evidencia una crisis interna que, según analistas y observadores del ámbito social, podría afectar la reputación de la congregación si no se maneja con prudencia institucional. Especialistas señalan que los conflictos de esta naturaleza suelen resolverse mediante procesos internos y discretos para evitar daños a la credibilidad de organizaciones con larga trayectoria social y religiosa. En este contexto, la confrontación pública entre ambas partes plantea interrogantes sobre el liderazgo, la gobernanza interna y el impacto que este tipo de disputas puede tener en la imagen de la Iglesia y de las órdenes religiosas ante la sociedad.