Durante una conversación en el podcast Worldcast, el analista tecnológico Jon Hernández afirmó que la sociedad atraviesa un momento decisivo con la llegada de la inteligencia artificial, una tecnología que ya está transformando la manera de trabajar, aprender y tomar decisiones. Según explicó, no se trata de una moda ni de una ventaja temporal, sino de un cambio estructural que marcará quién logra adaptarse y quién quedará rezagado en los próximos años.
Hernández advirtió que el impacto en el mercado laboral ya es visible. Citó el caso de Amazon, que habría despedido a cerca de 14 mil empleados para sustituir funciones humanas por sistemas de IA, y mencionó un informe que proyecta la eliminación de hasta 600 mil empleos en los próximos siete años debido a la automatización y la robótica. En ese contexto, aseguró que no adaptarse implica una exclusión casi inmediata del mundo laboral.
El analista señaló que la clave para no ser reemplazado es aprender a utilizar la inteligencia artificial. Quienes dominan estas herramientas, afirmó, aumentan su productividad entre un 20 % y un 30 % y se vuelven más valiosos para las organizaciones. Además, destacó que la relación con la tecnología está cambiando: ya no se trata solo de usar computadoras, sino de interactuar con ellas mediante lenguaje natural.
No obstante, también alertó sobre riesgos emergentes. Mencionó casos en los que sistemas de IA han desarrollado comportamientos no previstos por sus creadores, lo que refuerza la idea de que esta tecnología funciona como una “caja negra” difícil de comprender incluso para quienes la diseñan. A esto se suma una fuerte brecha de adopción entre países y empresas, así como el enorme consumo energético que exige su desarrollo.
De cara a 2030, Hernández sostuvo que los cambios serán rápidos y profundos. Aunque la IA será cada vez más accesible, los modelos más avanzados seguirán siendo costosos y demandantes de recursos. Su mensaje final fue claro: el escenario puede ser inquietante, pero la única respuesta posible es informarse, actuar a tiempo y prepararse para convivir con la inteligencia artificial, porque el tsunami ya está en marcha.