La venta y elaboración de charamicos en la avenida Avenida Winston Churchill constituye una tradición urbana que ha sostenido a familias dominicanas durante generaciones. Aunque su mayor visibilidad se da en la época navideña, estas piezas artesanales trascienden el calendario festivo y abastecen durante todo el año a jardinerías, hoteles y restaurantes. El oficio combina reutilización de materiales, creatividad y una economía de escala familiar que ha permitido convertir ramas desechadas en productos con valor cultural y comercial.
En el segmento “Tradiciones”, la periodista Yaritza Reyes visitó el taller del artesano Plinio Pujols, quien lleva más de tres décadas dedicado a este arte. Pujols explicó que el emprendimiento nació por necesidad y con bajo capital, involucrando a su esposa, hijos y familiares cercanos. Con el tiempo, el negocio permitió construir vivienda, formar profesionalmente a sus hijos y generar empleo indirecto, consolidando respeto comunitario y una microempresa sostenible basada en el trabajo manual.
El proceso productivo incluye tratamiento químico de las ramas para su conservación y una oferta diversa: bolitos tallados en múltiples tamaños, figuras tradicionales y piezas especiales para Navidad. Más allá del objeto, el mensaje central es social: transformar lo que otros descartan en riqueza honesta, sin recurrir a salidas riesgosas o promesas fáciles. La experiencia de Pujols reafirma que la artesanía es identidad, resiliencia y futuro posible cuando se combina oficio, familia y perseverancia.