Durante una reciente emisión del programa radial Buscando Sonido, conducido por Robert Sánchez, se abordó nuevamente la situación pública que involucra a Nabila Tapia y al artista urbano Don Miguelo. El tema, ampliamente comentado en redes sociales y medios tradicionales, volvió a generar debate debido a las aparentes contradicciones entre denuncias previas y las imágenes recientes de ambos compartiendo de manera afectuosa en actividades públicas.
En el espacio radial se recordó que, semanas atrás, se había hablado de una supuesta orden de alejamiento interpuesta contra Nabila Tapia, así como de la existencia de documentos y posibles evidencias relacionadas con una presunta agresión. También se mencionó la versión de un eventual acuerdo económico para evitar que el caso llegara a instancias judiciales. Estos señalamientos provocaron una fuerte reacción del público, que siguió el caso con atención ante la gravedad de las acusaciones.
Sin embargo, el pasado fin de semana, la presencia de la pareja en un concierto, mostrándose cercana y afectuosa, provocó confusión entre seguidores y oyentes. Para muchos, esta exposición pública debilitó la credibilidad de ambas figuras. Aunque se reconoce que la vida personal pertenece al ámbito privado, cuando se trata de figuras públicas, sus acciones adquieren inevitablemente carácter social. La audiencia expresó preocupación, especialmente por el impacto emocional que esta situación podría generar en una menor involucrada indirectamente. Analistas y oyentes coincidieron en que la sobreexposición y los mensajes contradictorios terminan afectando la percepción pública, erosionando el respeto y la confianza hacia los protagonistas, mientras el tema continúa generando opiniones divididas en la opinión pública.