En el programa farandulero Los Dueños del Circo se encendió el debate tras las declaraciones del comunicador Joseph Tavares, quien afirmó que parte del entretenimiento se ha aprovechado de la viralidad de los jóvenes protagonistas de la llamada Boda del Pueblo. Durante el espacio, panelistas analizaron el video en el que Tavares acusa a comunicadores de “hacer un circo” para buscar rating, provocando reacciones encontradas y un intercambio intenso de opiniones en vivo. El tema tocó fibras sensibles al cuestionar los límites entre cobertura mediática y explotación del fenómeno viral.
Los conductores defendieron a la pareja, subrayando que los jóvenes no han pedido regalos ni beneficios, y que la ayuda recibida ha sido espontánea, motivada por la solidaridad del público. Se enfatizó que el novio, de origen venezolano, representa a miles de migrantes que han pasado dificultades y que encontrar apoyo genuino es una bendición. En ese contexto, criticaron que se intente “empañar” una historia de amor que ha unido a la audiencia, comparándola incluso con un “sueño de película”. También se reprochó el trato irrespetuoso de terceros hacia los protagonistas, señalando que la exposición no debe convertirse en humillación pública.
A la vez, se reconoció que Tavares tiene derecho a opinar, aunque se cuestionó la forma y el impacto de sus palabras. El panel coincidió en que el problema no es la ayuda, sino el uso irresponsable del discurso mediático que puede derivar en ataques personales. El debate dejó al descubierto tensiones recurrentes en la farándula: la búsqueda de audiencia frente a la ética, la viralidad frente al respeto, y la delgada línea entre informar y aprovecharse. Mientras la discusión continúa en redes y programas, el consenso del espacio fue claro: proteger la dignidad de los jóvenes y evitar que una historia positiva se convierta en un campo de confrontación mediática.