Un hecho inusual se registró en Guatemala cuando dos jóvenes fueron sorprendidos robando a conductores y retenidos por vecinos del sector. En lugar de entregarlos a la policía, la comunidad optó por llamar a las madres de los implicados para decidir el castigo.

Ante la mirada pública, las madres reprendieron físicamente a sus hijos con azotes, en una acción que buscó corregir la conducta de forma inmediata. El episodio ocurrió tras ser captados infraganti durante el asalto, lo que generó indignación entre los residentes.

Luego del castigo, los jóvenes se comprometieron a no volver a delinquir. El caso abrió debate sobre los límites del castigo familiar y la respuesta comunitaria frente a delitos menores.