El presidente de Miguel Díaz-Canel advirtió este lunes que una eventual intervención militar de Estados Unidos en Cuba provocaría “un baño de sangre y consecuencias incalculables”, al denunciar lo que calificó como amenazas de agresión por parte de Washington.

A través de un mensaje publicado en la red social X, el mandatario cubano aseguró que la isla “no representa una amenaza” para Estados Unidos y defendió el derecho del país a responder frente a cualquier acción bélica externa. Las declaraciones se producen en medio de un clima de creciente tensión diplomática entre ambos gobiernos.

La administración del presidente Donald Trump ha endurecido en las últimas semanas su política hacia La Habana, aplicando nuevas sanciones económicas, restricciones energéticas y presiones diplomáticas, acompañadas de un discurso cada vez más agresivo hacia el gobierno cubano.

La Habana atraviesa una de las etapas más delicadas de los últimos años, marcada por una profunda crisis económica y energética que ha provocado apagones, escasez de productos básicos y un aumento del descontento social. En ese contexto, las tensiones con Washington han incrementado la preocupación dentro y fuera de la isla.

La situación se agravó tras la visita a Cuba del director de la CIA, John Ratcliffe, quien sostuvo reuniones con altos funcionarios cubanos y responsables de inteligencia. Aunque el encuentro fue presentado oficialmente como parte de contactos de seguridad, sectores políticos y diplomáticos en Cuba interpretaron la visita como una señal de presión directa por parte de Estados Unidos.