La periodista Nuria Piera presentó en su programa una impactante denuncia de Yasmin Peralta, quien acusó al sacerdote salesiano Francisco Batista de haber sostenido relaciones sexuales con ella cuando tenía 17 años, tras conocerlo a los 15. El religioso, actualmente inspector superior de la Inspectoría San Juan Bosco de las Antillas, habría visitado su hogar en La Vega durante un evento familiar y la llevó a una cabaña en San Francisco de Macorís, donde ocurrió el primer encuentro en 1991 o 1992. Peralta relató que la relación duró varios meses, con encuentros casuales en La Vega y San Francisco, y que ella no estaba en pleno uso de sus facultades tras consumir alcohol.

El testimonio más grave surgió cuando Peralta quedó embarazada de tres meses: al buscar apoyo del sacerdote, este le incentivó a abortar, entregándole dinero (cinco mil pesos en esa época) para el procedimiento, sin ofrecer soporte emocional ni seguimiento posterior. La mujer describió un profundo dolor persistente por el aborto, agravado por la culpa impuesta por su madre devota de la Iglesia, quien la culpó de provocar la situación. Peralta afirmó que Batista desapareció de su vida tras el hecho y que existen otras mujeres en La Vega con experiencias similares, aunque temen hablar por miedo.

Batista, ordenado sacerdote en 1983 y con una trayectoria en diversas obras salesianas en Jarabacoa, Santo Domingo y La Vega, no ha respondido públicamente a estas acusaciones de hace más de 25 años. El caso, expuesto en marzo de 2018, resalta patrones de abuso de poder por parte de figuras religiosas y genera cuestionamientos sobre la responsabilidad institucional en la Iglesia, especialmente en contextos de vulnerabilidad juvenil y familiar.