La llegada del féretro con los restos de Emely Peguero a la parroquia San Antonio de Padua marcó uno de los momentos más dolorosos y simbólicos del caso que ha estremecido a la República Dominicana. La eucaristía de cuerpo presente se celebró en la comunidad de Madrid, en Senoví, donde desde tempranas horas decenas de personas se congregaron para acompañar a la familia en su duelo. Los restos fueron trasladados desde Santiago bajo una fuerte presencia de medios y ciudadanos que, entre llantos e indignación, acudieron a dar el último adiós a la joven de 16 años.
Dentro y fuera del templo, el ambiente estuvo marcado por el dolor colectivo. Vecinos, amigos, conocidos y personas que no tuvieron trato directo con la adolescente se unieron en una muestra de solidaridad que desbordó la capacidad de la iglesia. Muchos portaban teléfonos móviles para registrar el momento, mientras otros elevaban consignas exigiendo justicia. Sobre el féretro, coronas de flores y un letrero con el mensaje “Ya basta de impunidad, el pueblo exige justicia” resumían el sentir nacional. Entre los presentes se encontraba el senador de la provincia Duarte, Amir Khoury Romero, quien acudió a expresar su respaldo a la familia Peguero en medio del profundo pesar comunitario.
Durante la homilía, el párroco hizo un llamado a la fe y a la esperanza en medio del sufrimiento, destacando que la muerte no tiene la última palabra. Sin embargo, las lágrimas y el silencio interrumpido por sollozos evidenciaron la magnitud del impacto emocional. Tras la misa, se informó que el cortejo fúnebre pasaría frente a la casa materna de Emely y posteriormente se dirigiría al cementerio de Cenoví para su sepultura. El asesinato de la joven, quien además cursaba un embarazo de cinco meses, ha generado una herida abierta en la sociedad dominicana, que continúa reclamando justicia y sanciones ejemplares para los responsables de un crimen que no deja indiferente a nadie.