Un manifestante murió luego de prenderse fuego frente a la sede de las Naciones Unidas (ONU), en la ciudad de Nueva York, durante una protesta en apoyo a la causa del Tíbet.

El hombre fue auxiliado por equipos de emergencia que acudieron al lugar y trasladado a un centro de salud, donde posteriormente se confirmó su fallecimiento.

El gobierno tibetano en el exilio, con sede en Dharamsala, India, identificó al fallecido como Lobga Rangzen, un activista tibetano que, según esa administración, decidió inmolarse como una forma de protesta contra las políticas aplicadas por China en el Tíbet.

De acuerdo con el comunicado emitido por las autoridades tibetanas en el exilio, el activista actuó en rechazo al presunto “genocidio en curso dentro del Tíbet” y a la implementación de la denominada Ley de Unidad y Progreso Étnico, que entró en vigor el pasado 1 de julio.

Horas antes de llevar a cabo el acto frente al complejo de la ONU, Rangzen, quien residía en Estados Unidos y trabajaba como conductor de Uber, publicó un video en sus redes sociales en el que expresó que realizaba su “sacrificio supremo” en defensa de la causa nacional tibetana.

El incidente ha generado reacciones entre organizaciones y simpatizantes de la causa tibetana, mientras las autoridades investigan las circunstancias del hecho ocurrido frente a la sede del organismo internacional.