Las declaraciones del bachatero Luis Vargas en la ciudad de Nueva York reavivaron el debate sobre la representación y liderazgo dentro del género. Durante un encuentro con medios, el artista afirmó que la bachata no pertenece a ninguna figura en particular, señalando que ningún intérprete puede adjudicarse la propiedad del ritmo. Sus palabras fueron interpretadas por muchos como una referencia directa a Romeo Santos, uno de los exponentes dominicanos con mayor proyección internacional en las últimas décadas.

El comentario generó reacciones inmediatas en la opinión pública, donde algunos consideran que este tipo de señalamientos se repiten con frecuencia dentro del ámbito artístico. Analistas y comunicadores señalaron que, en ocasiones, mencionar a figuras de alto impacto puede responder a estrategias de visibilidad mediática, dado que Romeo Santos se ha convertido en el principal referente contemporáneo del género. El artista neoyorquino de raíces dominicanas ha logrado hitos históricos, como llenar en dos noches consecutivas el Yankee Stadium, una hazaña reservada para muy pocas figuras de la música mundial.

El debate también tocó aspectos simbólicos, como el uso del título “El Rey”, asociado a Romeo Santos, frente al histórico sobrenombre de “El Rey Supremo” que ha acompañado a Luis Vargas durante su carrera. Aunque ambos representan generaciones distintas de la bachata, especialistas coinciden en que sus aportes son complementarios dentro de la evolución del género. Mientras uno consolidó la bachata tradicional, el otro la proyectó a escenarios globales. La discusión, lejos de dividir, vuelve a colocar la bachata en el centro del diálogo cultural, recordando su vigencia y su importancia como patrimonio musical dominicano.