El embarazo en niñas y adolescentes continúa siendo una de las problemáticas sociales más graves de la República Dominicana, al punto de ser calificada como una verdadera pandemia. El tema fue abordado en el programa Mujeres al Borde, donde especialistas coincidieron en que la raíz del problema no es únicamente sexual, sino profundamente emocional, familiar y estructural. La falta de acompañamiento parental, la ausencia de educación afectiva y la normalización del silencio siguen empujando a menores a enfrentar situaciones para las que no están preparadas.
Durante el espacio, la terapeuta Vida Gaviria explicó que muchos adolescentes canalizan su rebeldía y carencias emocionales a través del sexo, convirtiéndolo en una conducta de intercambio sin plena conciencia de sus consecuencias. Según afirmó, esta realidad refleja una desconexión profunda entre padres e hijos, donde falta presencia emocional y cercanía. Ser buenos padres, señaló, implica primero revisar las propias heridas y construir un autoconcepto sano que pueda ser transmitido a los hijos.
Desde el ámbito médico y educativo, especialistas insistieron en la urgencia de formar varones responsables, capaces de cuidar su salud y respetar la de las niñas. El uso del preservativo, disponible gratuitamente en el sistema de salud, fue señalado como una herramienta esencial para prevenir infecciones y embarazos no deseados. Asimismo, se cuestionaron patrones machistas que asocian la masculinidad con la reproducción irresponsable. El debate también abrió una discusión sensible sobre la penalización del aborto, especialmente en casos de violación, incesto o riesgo de vida. Educadoras relataron experiencias reales de niñas víctimas de abuso que recurren a procedimientos clandestinos, poniendo en peligro su vida. El consenso fue claro: la prevención, la educación integral y la protección real de la infancia no pueden seguir postergándose.