El actor mexicano Eduardo Yáñez volvió a colocarse en el centro de la polémica tras un nuevo episodio de agresión contra la prensa, un comportamiento que, según colegas del medio artístico, no representa un hecho aislado sino parte de un patrón repetido durante décadas. Diversos periodistas recordaron que el intérprete es conocido por su temperamento explosivo y su dificultad para manejar situaciones de tensión, especialmente frente a cámaras y micrófonos.

A lo largo de casi cuarenta años de carrera, Yáñez ha protagonizado conflictos con compañeros de trabajo, directores, reporteros y hasta seguidores. Exparejas sentimentales han relatado episodios de violencia doméstica, mientras que actores y miembros de producción han señalado enfrentamientos físicos y verbales durante grabaciones. Entre los incidentes más recordados figuran disputas con directores de escena, altercados con colegas de telenovelas y constantes insultos a medios de comunicación que intentaban entrevistarlo.

Periodistas mexicanos afirman que las agresiones no se limitan a palabras, sino que incluyen empujones, amenazas y daños a equipos de trabajo. Para el gremio, el reciente ataque solo confirmó una conducta reiterada que nunca fue corregida. Comunicadores y figuras del espectáculo coincidieron en que ningún mal día, pregunta incómoda o problema personal justifica la violencia. El caso ha reabierto el debate sobre los límites del comportamiento público de las celebridades y la necesidad de asumir responsabilidad frente a actos que vulneran la integridad de otras personas.