Luego de 40 días de completa ausencia del Sol, la ciudad de Múrmansk, en el Ártico ruso, volvió a ver el amanecer, marcando el fin de la llamada noche polar, un fenómeno natural que ocurre todos los inviernos en las zonas más cercanas al Polo Norte. Durante este periodo, el Sol no llega a elevarse sobre el horizonte, lo que sumerge a la región en penumbra prolongada y temperaturas extremadamente bajas.
Pese al intenso frío que alcanzó los –26 grados Celsius, cientos de habitantes se reunieron al aire libre para presenciar el regreso de la luz solar. El encuentro tuvo lugar en la colina Sólnechnaya Gorka, conocida como la colina soleada, un punto tradicional desde donde los residentes observan el primer amanecer del año. La emoción colectiva fue evidente, con aplausos, fotografías y lágrimas entre quienes llevaban semanas esperando este momento.
La celebración se realiza de manera oficial desde 2007 y se ha convertido en un símbolo de identidad local. Las familias ascendieron el cerro abrigadas con ropa térmica, y el ambiente festivo incluyó bebidas calientes, canciones y juegos para niños, en un intento de combatir las bajas temperaturas y dar la bienvenida al nuevo ciclo de luz. Para muchos, este evento representa no solo un fenómeno astronómico, sino también un renacer emocional.
Durante la noche polar, aunque no existe oscuridad absoluta —pues en ocasiones aparecen crepúsculos y espectaculares auroras boreales—, la ausencia del Sol afecta el estado de ánimo, el sueño y las actividades diarias. Comerciantes, estudiantes y trabajadores deben adaptarse a jornadas sin luz natural, lo que desafía tanto la salud física como mental de la población.
Con el esperado regreso del sol, comenzará ahora un progresivo aumento de las horas de luz diurna en Múrmansk. El fenómeno marca el cierre de uno de los períodos más duros del invierno y abre paso a semanas en las que el amanecer se hará cada vez más temprano. Para los residentes de esta ciudad ártica, la aparición del Sol no es solo un hecho meteorológico, sino una verdadera fiesta de esperanza y resistencia.