La presentadora peruana Laura Bozzo reveló el impacto personal y familiar que ha significado la cancelación de su visa estadounidense, una situación que la coloca en la misma lista de figuras públicas que no pueden ingresar a Estados Unidos, como Rafa Márquez y Julián Álvarez. Según su testimonio, la medida se originó a raíz de un proceso judicial por corrupción iniciado en Perú en 2002, cuando se le vinculó con el escándalo político encabezado por Vladimiro Montesinos durante el gobierno de Alberto Fujimori. Aunque Bozzo sostiene su inocencia, el caso derivó en su arresto y posterior impedimento migratorio.
La comunicadora relató que el momento más traumático ocurrió cuando, estando en tránsito de Lima a Miami y acompañada de una de sus hijas, fue notificada de que existía una investigación en su contra. A pesar de no pesar sobre ella una orden de captura en ese instante, decidió no abandonar el país para enfrentar el proceso judicial. Permaneció tres años bajo arresto, parte de ese tiempo en condiciones precarias, convencida de que su situación se resolvería al día siguiente. Sin embargo, tiempo después se le informó que no podía ingresar a Estados Unidos debido a una solicitud expresa del entonces presidente peruano Alejandro Toledo, petición que se mantuvo vigente incluso tras el fin de su mandato.
Bozzo explicó que la imposibilidad de viajar a Estados Unidos le impidió acompañar a sus hijas en momentos clave de sus vidas, incluyendo la celebración de los quince años de una de ellas. Pese a múltiples intentos legales, no ha logrado recuperar su visa. Actualmente reside en México, donde prepara nuevos proyectos televisivos, y asegura que no contempla el retiro. Su caso reaviva el debate sobre las consecuencias personales y profesionales que conlleva una sanción migratoria impuesta por el gobierno estadounidense a figuras públicas internacionales.