El año 1994 marcó uno de los momentos de mayor tensión política en la historia reciente de la República Dominicana. Tras las elecciones presidenciales, la Junta Central Electoral declaró ganador al entonces presidente Joaquín Balaguer, mientras el candidato del Partido Revolucionario Dominicano, José Francisco Peña Gómez, denunció la existencia de un fraude colosal. Según sus declaraciones, miles de militantes perredeístas fueron trasladados de mesas de votación sin previo aviso, lo que habría alterado de manera determinante el resultado electoral.
La confrontación se profundizó cuando, casi tres meses después de los comicios, la Junta emitió su boletín final, otorgando a Balaguer una victoria por apenas 22 mil votos. La incertidumbre política provocó protestas, huelgas y episodios de violencia que pusieron en riesgo la estabilidad institucional del país. Ante el peligro de una crisis mayor, surgió la necesidad urgente de una salida negociada que preservara la paz social y evitara una ruptura democrática.
Con la mediación de la Organización de Estados Americanos y la Iglesia Católica, Balaguer y Peña Gómez iniciaron un proceso de diálogo que culminó con la firma del Pacto por la Democracia. El acuerdo incluyó el recorte del período presidencial, la convocatoria a elecciones generales y una reforma constitucional que prohibió la reelección continua e introdujo la segunda vuelta electoral. También se estableció la creación del Consejo Nacional de la Magistratura y el reconocimiento de la doble nacionalidad. Aunque el pacto permitió superar la crisis, el debate histórico persiste sobre si Peña Gómez, considerado por muchos como el verdadero ganador, cedió ante una compleja maniobra política que condicionó el rumbo electoral de 1996.