A casi un mes de concluir el año 2017, la República Dominicana aún no cuenta con una ley de partidos, situación que mantiene abierto un debate político de alto impacto institucional. El estancamiento se origina en un conflicto interno del Partido de la Liberación Dominicana, organización gobernante, centrado en la modalidad del padrón electoral. Mientras un sector impulsa el padrón abierto como mecanismo de participación ciudadana, otro defiende el padrón cerrado, limitado exclusivamente a los militantes del partido, generando una división que ha frenado cualquier consenso legislativo.

La disputa ha adquirido un tono inusual al trasladarse abiertamente a los medios de comunicación. Dirigentes y legisladores han expresado desacuerdos públicos que evidencian tensiones internas crecientes. El señalamiento del senador por La Vega, Euclides Sánchez, dirigido al liderazgo partidario, marcó un punto crítico al advertir que ciertos acercamientos internos podrían profundizar el malestar existente. Este escenario refleja un desgaste temprano, tomando en cuenta que aún restan más de dos años para el proceso electoral de 2020.

Analistas coinciden en que el conflicto trasciende lo jurídico y se ubica en el terreno político y estratégico. La falta de disposición a ceder entre los principales líderes mantiene al partido en una encrucijada que pone a prueba su tradicional disciplina interna. No obstante, sectores confían en que el histórico sentido de cohesión del PLD permita superar la coyuntura. La resolución del debate será determinante no solo para la aprobación de la ley, sino también para la estabilidad del sistema político dominicano.