La comunicadora Susana Gautreau respondió de manera firme a los sectores que han salido en defensa del exrector del Instituto Tecnológico de las Américas (ITLA), asegurando que el verdadero abuso no fue la destitución, sino la traición a la confianza depositada por el Estado en un funcionario que recibió múltiples oportunidades.

“Abuso es que te den una oportunidad y luego traiciones la confianza”, expresó Gautreau al referirse al caso, al tiempo que rechazó los señalamientos de que la medida adoptada por el Gobierno haya sido desproporcionada o apresurada.

Falta de tercer grado según la Ley de Función Pública

La comunicadora explicó que, conforme a la Ley de Función Pública 41-08, el exrector fue señalado por una falta de tercer grado, la cual consiste en recibir fondos o valores de empleados bajo su supervisión directa, una conducta expresamente prohibida por la normativa administrativa.

En ese sentido, Gautreau subrayó que en ninguno de los comunicados emitidos por el exfuncionario se negó la recepción de esos fondos, limitándose únicamente a alegar que no existió coacción hacia los empleados involucrados.

“Eso es clave: nunca negó que recibió el dinero”, puntualizó. Gautreau recordó que el proceso se originó tras una investigación encabezada por la Dirección General de Ética e Integridad Gubernamental, dirigida por Milagros Ortiz Bosch, la cual concluyó con una recomendación elevada al Presidente de la República.

Indicó que, como jefe de la administración pública, el mandatario tiene la potestad legal de destituir a un funcionario cuando se comprueban faltas de esta naturaleza.

Frente a las críticas por la supuesta rapidez de la destitución, la comunicadora aclaró que las investigaciones administrativas son confidenciales y no deben ventilarse públicamente hasta que se adopte una decisión oficial.

“No fue apresurado. Lo que pasa es que estos procesos no son públicos mientras se investigan”, sostuvo.

“El Gobierno fue condescendiente”

Contrario a la narrativa de persecución, Susana consideró que el Gobierno actuó de forma condescendiente, ya que el exrector no fue destituido por una falta grave, lo que habría implicado una inhabilitación prolongada para ocupar cargos públicos.

“Aquí incluso se actuó con consideración”, afirmó. Gautreau también cuestionó lo que calificó como una doble moral en la opinión pública, señalando que muchos reclaman el fin de la impunidad, pero se indignan cuando la ley se aplica a figuras con buena imagen mediática.

“Se pide que se acabe la impunidad, pero cuando le toca a alguien con buena prensa o mucha locuacidad, entonces molesta”, expresó.

Finalmente, advirtió que el caso podría trascender el ámbito administrativo si se comprueban indicios de coacción o manejo irregular de fondos, lo que abriría la puerta a responsabilidades penales, bajo figuras como soborno, enriquecimiento ilícito o coacción.

“El proceso administrativo no excluye que, si aparecen elementos, el caso escale al plano penal”, concluyó.