La discusión sobre la ley de partidos políticos en República Dominicana continúa marcada por desacuerdos entre actores políticos y legislativos. Diversos sectores han señalado que las posiciones adoptadas por los partidos responden más a intereses particulares que a la construcción de un marco legal sólido. La comisión especial encargada del proyecto, presidida por Henry Merán, ha enfrentado dificultades para avanzar, en medio de desacuerdos internos que han retrasado la presentación del informe final ante el hemiciclo.
Uno de los puntos más controversiales gira en torno a la organización de las primarias y el tipo de padrón a utilizar. Mientras algunos sectores proponen primarias simultáneas organizadas por la Junta Central Electoral, otros defienden la autonomía de los partidos para decidir sus mecanismos internos. En este contexto, Luis Abinader ha planteado que su organización favorece el uso de padrón cerrado, pero acepta que cada partido elija su modalidad, siempre bajo supervisión institucional, con el objetivo de garantizar procesos más transparentes y competitivos.
Las diferencias también se reflejan en el liderazgo político, incluyendo posturas atribuidas a Leonel Fernández, quien ha defendido que las decisiones sobre el padrón se rijan por los estatutos internos de cada partido. Analistas consideran que esta falta de consenso evidencia la complejidad del proceso legislativo y el peso de los intereses partidarios. Mientras tanto, la aprobación de la ley sigue en incertidumbre, generando cuestionamientos sobre el compromiso real de los actores políticos con el fortalecimiento democrático.