La condena a 30 años de prisión contra Blas Peralta por el asesinato de Mateo Aquino Febrillet cerró un proceso judicial seguido con alta expectativa pública. Las escenas de la audiencia final, colmadas de tensión, encapsularon más de un año de testimonios, declaraciones y reconstrucciones del crimen. Para la familia del exrector y una ciudadanía que reclamaba justicia, el veredicto representó un descanso largamente esperado y una señal de que la impunidad no prevaleció.

En paralelo, el Ministerio de las Fuerzas Armadas intensificó los operativos para la localización de indocumentados haitianos en distintos puntos del Gran Santo Domingo. Las patrullas del Ejército y del Ciutrán realizaron verificaciones de documentos, inspecciones de motocicletas y detenciones de ciudadanos sin estatus migratorio legal. El proceso, descrito como sensible pero necesario por las autoridades, reveló la magnitud del flujo irregular y la complejidad humana detrás de cada retención, desde trabajadores informales hasta familias enteras.

Finalmente, el Consejo Nacional de la Magistratura avanzó esta semana en la escogencia de los miembros faltantes del Tribunal Superior Electoral y la Suprema Corte de Justicia. Más de 80 juristas fueron entrevistados en el Palacio Nacional, donde expusieron sus méritos y respondieron preguntas técnicas. El proceso concluye el lunes, cuando se conocerán los nuevos integrantes de las altas cortes, pieza clave para el equilibrio institucional.