La costa nordeste de la República Dominicana se prepara con alta preocupación ante el impacto del huracán Irma, mientras la provincia María Trinidad Sánchez, especialmente el municipio de Nagua, permanece bajo alerta roja. Según reportes en vivo desde la zona, el mar ya comienza a embravecer y el oleaje aumenta progresivamente, en una franja costera históricamente vulnerable. Autoridades han advertido que el fenómeno podría pasar a unas 50 millas de distancia, con efectos equivalentes a un huracán entre categoría dos y tres, lo que incrementa el riesgo para comunidades ubicadas al nivel del mar.

Durante un recorrido por sectores entre Nagua y Cabrera, se constató la crítica situación de decenas de familias asentadas en un área conocida como “La Isla”, una franja improvisada construida con escombros, neumáticos y caliche, bordeada por un río propenso a desbordamientos. En este lugar residen alrededor de 300 familias en unas 90 viviendas precarias, muchas de las cuales ya han sufrido inundaciones recientes. Residentes denuncian que no han recibido notificación oficial sobre evacuaciones ni indicaciones claras de refugios disponibles, a pesar de la inminencia del evento atmosférico.

Testimonios recogidos en la zona reflejan el temor y la incertidumbre de familias de escasos recursos, algunas con niños pequeños, que no saben a dónde acudir en caso de que el río crezca durante la noche. Mientras algunos refuerzan sus viviendas de manera rudimentaria para resistir el viento, otros comienzan a empacar con la esperanza de salir a tiempo. Iniciativas solidarias de particulares, como propietarios de hoteles que han ofrecido habitaciones como albergue, contrastan con la limitada presencia institucional reportada por los comunitarios. Las autoridades insisten en que las próximas horas serán determinantes y exhortan a la población a resguardarse, ya que se espera una noche larga y un jueves especialmente difícil para toda la región nordeste.