La delincuencia se ha convertido en una preocupación cotidiana para miles de dominicanos, especialmente en la región sur del país. Un recorrido realizado por la periodista Catherine Sánchez evidenció el clima de temor que se vive desde la provincia Peravia y comunidades cercanas, hasta llegar a Barahona. En localidades que antes se caracterizaban por la tranquilidad de sus calles, los ciudadanos aseguran que los asaltos a mano armada y la circulación de delincuentes fuertemente armados han alterado por completo la vida diaria, generando miedo constante, sobre todo al caer la noche y al regresar a los hogares.

En sectores de Peravia y municipios como Baní, residentes reclaman mayor presencia policial y acciones firmes del Estado. Aseguran que la falta de respuestas efectivas ha permitido que los delincuentes actúen con libertad, mientras la población se siente desprotegida. Situaciones similares se repiten en Azua, donde trabajadores informales y comerciantes expresan que ya no pueden desempeñar sus labores con normalidad. Muchos coinciden en que la inseguridad se ha extendido a todos los niveles sociales y que la autoridad luce rebasada ante la magnitud del problema.

En la denominada Perla del Sur, Barahona, los testimonios apuntan a robos frecuentes a negocios, motocicletas y transeúntes, con varios atracos reportados a diario. Comerciantes afirman vivir en permanente zozobra, temiendo convertirse en la próxima víctima. Incluso ciudadanos que se trasladaron desde la capital hacia provincias buscando mayor tranquilidad aseguran haber encontrado el mismo panorama de criminalidad en parques y espacios públicos. Ante este escenario, la población reclama políticas de seguridad más contundentes, controles efectivos y una estrategia integral que devuelva la confianza ciudadana y garantice el derecho a transitar sin miedo por las calles del país.