La empresaria y exmodelo Vanessa Trump presentó formalmente los documentos de divorcio contra Donald Trump Jr. ante la Corte Suprema de Manhattan, poniendo fin a un matrimonio que se extendió por más de una década. La pareja, que contrajo matrimonio en 2005, comparte cinco hijos y durante años fue considerada una de las familias más visibles dentro del círculo cercano al expresidente Donald Trump. La solicitud judicial marca el inicio de un proceso legal que podría incluir acuerdos sobre custodia, manutención infantil y posibles compensaciones económicas.
De acuerdo con diversos reportes mediáticos, el matrimonio llevaba tiempo enfrentando tensiones privadas antes de formalizar la separación. Algunas versiones indican que los problemas se remontaban incluso a periodos anteriores a la llegada de Donald Trump a la presidencia de Estados Unidos en 2017. Fuentes cercanas a la familia han señalado que la pareja habría mantenido durante años una relación distante, en ocasiones viviendo dinámicas separadas para evitar una exposición pública de los conflictos. Sin embargo, hasta la presentación oficial de los documentos, ninguno de los dos había confirmado públicamente una ruptura definitiva.
El proceso también ha despertado comentarios sobre las implicaciones económicas del divorcio, considerando el alto perfil de la familia y el tiempo que duró el matrimonio. En Estados Unidos, tras varios años de unión y con hijos en común, es habitual que los tribunales evalúen pensiones alimenticias o acuerdos financieros que garanticen estabilidad a la familia. Mientras tanto, analistas y medios continúan observando cómo este caso se desarrolla dentro de uno de los clanes políticos y empresariales más conocidos del país.