
El ministro de Energía y Minas, Joel Santos, consideró como una prioridad estratégica la aprobación del proyecto de Ley de Eficiencia Energética por parte del Congreso Nacional, al destacar su importancia para reforzar la seguridad energética y la resiliencia económica de la República Dominicana en medio de un panorama internacional inestable.
El funcionario advirtió que el actual conflicto en el Medio Oriente, con especial incidencia en países como Irán, ha provocado una creciente volatilidad en los mercados energéticos globales, impactando directamente en el alza de los precios de los combustibles y afectando a economías altamente dependientes de importaciones, como la dominicana.
“Hoy más que nunca necesitamos herramientas estructurales que nos permitan reducir nuestra vulnerabilidad externa. La eficiencia energética no es solo una política ambiental, es una política económica y pieza clave de seguridad energética”, expresó Santos.
El proyecto de ley, ya depositado ante la Cámara de Diputados, forma parte de la estrategia gubernamental para impulsar un modelo energético más sostenible, competitivo y menos dependiente de los combustibles fósiles.
La propuesta contempla la creación de un marco normativo orientado a promover el uso racional de la energía, incentivar la generación a partir de fuentes renovables, fomentar la adopción de tecnologías eficientes y propiciar cambios en los hábitos de consumo tanto en el sector público como en el privado.

Entre los beneficios señalados por el ministro se destacan el ahorro energético, la reducción de costos para los consumidores, la generación de empleos en servicios especializados y el fortalecimiento de la independencia energética nacional.
Asimismo, la iniciativa incluye incentivos fiscales para la importación y uso de equipos eficientes, el desarrollo de capacidades técnicas locales y la implementación de estándares de eficiencia en edificaciones y sectores productivos.
Santos insistió en que, frente a un escenario internacional volátil, avanzar hacia una cultura de eficiencia energética constituye una decisión clave para el país.
“Cada megavatio que no se consume es un megavatio que no necesitamos pagar. Eso se traduce en ahorro, estabilidad y mayor competitividad para nuestra economía”, afirmó.