El respaldo público de Romeo Santos a Victoria La Mala en el programa Mira Quién Baila provocó un amplio debate en redes sociales y espacios de opinión. El alboroto surgió cuando el artista expresó su voto sin mencionar a Chikybombom, también dominicana y participante del mismo concurso. La omisión fue interpretada por algunos usuarios como una falta de apoyo a su compatriota, lo que generó críticas inmediatas y cuestionamientos sobre lealtad nacional. El tema escaló rápidamente, alimentado por comentarios polarizados y titulares que amplificaron la controversia más allá del ámbito del entretenimiento televisivo.
Ante la presión mediática, Romeo Santos salió a defenderse con una explicación directa. Aclaró que desconocía que hubiera una dominicana compitiendo en el programa y que su voto se basó exclusivamente en afinidad artística. Señaló que Victoria La Mala pertenece a su misma casa disquera, lo que influyó en su preferencia, y subrayó que el espacio de Univisión no se rige por criterios de nacionalidad. Según el cantante, Mira Quién Baila es una competencia determinada por gustos y preferencias del público, no por banderas. Su postura buscó desactivar el debate identitario y centrar la discusión en la libertad de elección.
La explicación, sin embargo, no cerró del todo la conversación. Mientras algunos seguidores respaldaron su derecho a votar según criterios personales, otros insistieron en la dimensión simbólica del apoyo entre figuras dominicanas. Analistas de farándula coincidieron en que el episodio refleja cómo las redes sociales intensifican expectativas sobre celebridades y las colocan como referentes culturales permanentes. El caso evidencia la delgada línea entre afinidad profesional y representatividad nacional, así como el impacto que una acción aparentemente simple puede tener en la opinión pública cuando se interpreta desde la identidad colectiva y el orgullo cultural.