El comunicador Nelson Javier, conocido como El Cocodrilo, reavivó la controversia pública al referirse al tema de la prostitución en la televisión dominicana durante un segmento en el que participó junto a Brenda Sánchez. Sus declaraciones, difundidas ampliamente en redes sociales, fueron calificadas por sectores de la audiencia como hirientes y estigmatizantes, al vincular la apariencia y el nivel de vida de algunas presentadoras con prácticas ilícitas sin pruebas concretas. El debate se instaló de inmediato en la opinión pública por el alcance del programa y la sensibilidad del tema.

Durante su intervención, Javier sostuvo que, a su juicio, es posible “inferir” cuando una presentadora estaría involucrada en prostitución observando bienes materiales que no se corresponderían con sus ingresos conocidos, como vehículos de alto costo. El comunicador afirmó que la posesión de autos valorados en millones de pesos, sin una fuente de sustento visible, sería un indicio de ese origen. Estas afirmaciones generaron fuertes reacciones, al considerar que promueven prejuicios y juicios morales basados en apariencias, además de exponer a mujeres del medio a señalamientos públicos sin sustento verificable.

El intercambio cerró con un comentario irónico de la conductora del espacio, quien sugirió que Javier sería “autoridad” en el tema, lo que intensificó la discusión sobre los límites del humor, la responsabilidad editorial y el respeto en los medios. En República Dominicana, donde la televisión sigue teniendo alta influencia cultural, especialistas en comunicación y colectivos feministas insistieron en que abordar fenómenos sociales complejos exige rigor, datos y cuidado del lenguaje. El episodio reabre una conversación pendiente: cómo tratar asuntos sensibles sin reproducir estigmas ni normalizar acusaciones públicas, y cuál es el rol de los comunicadores en la construcción de narrativas responsables dentro del entretenimiento y la información.