Durante una reciente emisión del programa Buscando Sonido con Robert Sánchez, la participación del público generó un amplio debate en torno a la música urbana y su presencia dominante en el panorama nacional. La conversación inició con una llamada de Fernando, oyente habitual, quien fue recibido con un intercambio distendido sobre su ausencia en el espacio radial. El tono cambió cuando el participante expresó su inconformidad con el enfoque musical actual del país, señalando su percepción de abandono hacia otros géneros tradicionales y cuestionando la credibilidad de las cifras económicas atribuidas a exponentes urbanos.
Fernando sostuvo que existe una sobreexposición de este tipo de música, especialmente de cara a la temporada navideña, y manifestó su escepticismo ante declaraciones públicas sobre supuestas ganancias millonarias semanales. En su intervención afirmó que conocer canciones no equivale necesariamente a generar ingresos reales, postura que provocó reacciones inmediatas tanto en cabina como entre los oyentes conectados vía streaming y redes sociales. El intercambio evidenció una brecha generacional y cultural en la forma en que el público valora el impacto artístico y económico del movimiento urbano.
El punto más polémico surgió cuando el oyente propuso que varios artistas se “tomaran vacaciones” desde noviembre hasta febrero, con el fin de ofrecer un respiro a quienes prefieren música romántica, clásica o de décadas anteriores. Al mencionar nombres específicos, el debate se intensificó y las plataformas digitales del programa se llenaron de mensajes a favor y en contra. Mientras algunos respaldaron su postura, otros lo calificaron de desfasado y rechazaron sus comentarios. El espacio concluyó reflejando una realidad clara: la música urbana sigue siendo un eje central del entretenimiento dominicano, pero también un tema que despierta pasiones, confrontaciones y discusiones abiertas entre el público.