Al menos 22 personas resultaron heridas este viernes tras la explosión de un artefacto de fabricación casera en un tren del Metro de Londres, en un hecho que volvió a sembrar el pánico durante la hora pico matutina. La deflagración ocurrió alrededor de las 7:20 de la mañana en un vagón detenido en la estación Parsons Green, ubicada al suroeste de la capital británica, en la línea District, cuando el tren se encontraba repleto de pasajeros que se dirigían a sus trabajos en el centro de la ciudad.

Las autoridades confirmaron que la explosión fue causada por un artefacto improvisado colocado dentro de un recipiente, lo que provocó una rápida evacuación en medio de escenas de confusión y pánico. Scotland Yard informó que el incidente está siendo investigado como un acto terrorista, aunque hasta el momento no se ha atribuido la autoría a ningún grupo específico, ni a extremistas islámicos ni a movimientos de extrema derecha. No se reportaron víctimas mortales, pero la mayoría de los heridos fueron hospitalizados por quemaduras leves y contusiones sufridas durante la estampida.

Como medida de seguridad, las autoridades de transporte cerraron un tramo de la línea District entre las estaciones de Wimbledon y Earl’s Court, mientras unidades antiterroristas revisan grabaciones de cámaras de seguridad y analizan restos del explosivo. El ataque reaviva la preocupación por la seguridad en el transporte público europeo, en una región que ha sido blanco recurrente de atentados en los últimos años. Voces mediáticas y analistas subrayan que, más allá del número de víctimas, el objetivo principal de este tipo de acciones es generar terror psicológico y alterar la vida cotidiana. Londres, una vez más, amaneció bajo alerta, con presencia policial reforzada y un llamado oficial a la calma y a la colaboración ciudadana.