El huracán Irma continúa causando estragos en el Caribe mientras mantiene una trayectoria considerada entre las más peligrosas registradas en el Atlántico. El fenómeno se localiza actualmente al norte de las Antillas Menores, tras impactar severamente la isla de San Martín, donde las autoridades locales han descrito la devastación como inédita. Según los reportes meteorológicos, Irma avanza en dirección a Puerto Rico y podría afectar en su radio de influencia a territorios como República Dominicana, Haití y el norte de Cuba hacia finales de la semana, con potencial de provocar daños significativos.

Las proyecciones indican que, posteriormente, el sistema se desplazará hacia el sur de Estados Unidos, especialmente el estado de Florida. En ese contexto, autoridades estadounidenses han comenzado evacuaciones masivas, sobre todo en zonas costeras de Miami y los Cayos de Florida. El gobernador Rick Scott declaró el estado de emergencia en los 67 condados del estado y comparó la potencia de Irma con la del huracán Andrew de 1992, subrayando la gravedad del escenario. Colegios, universidades y edificios públicos han sido cerrados como parte de las medidas preventivas.

Desde Miami, corresponsales informan sobre una calma tensa marcada por largas filas en supermercados y estaciones de combustible, así como la apertura de refugios temporales. Las autoridades han dividido la ciudad en zonas de evacuación según el nivel de riesgo y exhortan a residentes y turistas a abandonar áreas vulnerables como Miami Beach. Aunque aún existe incertidumbre sobre el punto exacto de impacto, se espera que Irma llegue a Florida entre la madrugada y la mañana del sábado. Mientras tanto, la vigilancia se mantiene activa en todo el Caribe y el sureste estadounidense, ante un huracán que ya ha demostrado su alto poder destructivo.