El narcotraficante Joaquín Chapo Guzmán recibió una visita excepcional durante las festividades navideñas, luego de que un juez autorizara el ingreso de su esposa y de sus dos hijas gemelas al centro penitenciario donde permanece recluido. El permiso fue concedido como una medida extraordinaria, tomando en cuenta el contexto familiar y la cercanía de las fechas festivas, en un proceso judicial de alto perfil que continúa generando atención internacional. La visita se produjo en medio de estrictas medidas de seguridad, propias de un caso considerado de alto riesgo por las autoridades estadounidenses.

Su esposa, Emma Coronel, llegó a Nueva York el jueves pasado y, tras el encuentro, expresó públicamente su preocupación por el estado y la seguridad de su marido. Coronel declaró temer por la vida del exlíder del Cártel de Sinaloa, argumentando que las condiciones de reclusión y el aislamiento extremo podrían representar un riesgo para su salud física y emocional. Estas declaraciones se suman a una serie de pronunciamientos de la defensa, que ha insistido en la necesidad de reforzar las medidas de protección del acusado mientras avanza el proceso judicial.

El inicio del juicio contra Guzmán está programado para el mes de abril, aunque la defensa solicitó recientemente su aplazamiento. Los abogados alegaron no contar con los recursos financieros ni con el tiempo suficiente para preparar adecuadamente la estrategia legal frente a un expediente de gran complejidad. La petición fue presentada ante el tribunal competente y se encuentra en evaluación. Mientras tanto, el caso continúa desarrollándose bajo una fuerte cobertura mediática, debido a la relevancia del acusado y al impacto internacional de las acusaciones que enfrenta, las cuales podrían derivar en una de las condenas más severas dentro del sistema judicial estadounidense.