La normalización de casos de embarazo infantil vuelve a generar alarma en la provincia de Montecristi, donde una niña de apenas 11 años enfrenta un embarazo avanzado. En su rostro aún se percibe el desconcierto ante una realidad que no corresponde a su edad. La situación ha despertado preocupación entre comunitarios y autoridades, al evidenciar una problemática que se repite en zonas vulnerables y que, pese a su gravedad, muchos observan con preocupante indiferencia. La menor carga hoy con una responsabilidad para la cual no está física ni emocionalmente preparada.
Según relataron familiares, el padre de la criatura es un adolescente de 17 años que no ha asumido responsabilidad alguna y habría abandonado la comunidad tras conocerse el embarazo. Los padres de la niña sostienen que el joven se aprovechó de su ingenuidad, presentándose como un amigo cercano antes de que ocurrieran los hechos. La versión de la familia refleja confusión y dolor, agravados por la falta de apoyo y por la percepción de impunidad. La precariedad económica en la que viven limita su capacidad para exigir respuestas inmediatas y acompañamiento adecuado.
La familia asegura haber recibido visitas de representantes de organismos estatales y de la Fiscalía de la demarcación, quienes prometieron seguimiento al caso. Sin embargo, hasta el momento no se ha garantizado apoyo sostenido ni la comparecencia del padre del bebé. En una comunidad marcada por la pobreza extrema, el embarazo en menores se ha convertido en una realidad cotidiana, según denuncian residentes. El caso expone la urgencia de políticas de protección efectiva, educación integral y acompañamiento social que eviten que niñas sigan enfrentando maternidades forzadas. La situación exige una respuesta institucional firme, centrada en los derechos de la menor y en la prevención de hechos que continúan repitiéndose con consecuencias irreversibles.