En el programa radial Buscando Sonido, conducido por Robert Sánchez, se generó amplio debate tras un intercambio público entre el artista urbano Toxic Crow y el rapero El Lápiz Conciente. El tema surgió a raíz de publicaciones en redes sociales donde ambos hicieron referencias directas a su situación económica, inversiones y estilo de vida. Los comentarios provocaron reacciones inmediatas del público, al tratarse de dos figuras conocidas dentro del movimiento urbano dominicano.

Durante el espacio se explicó que Toxic Crow mantiene ingresos diversificados, vinculados no solo a la música, sino también a actividades inmobiliarias y derechos de difusión artística. Según se comentó en cabina, el intérprete adquiere propiedades, las remodela y las destina al alquiler, además de percibir beneficios por acuerdos comerciales relacionados con artistas. Esta estructura financiera fue parte central del debate, ya que contrastó con las declaraciones atribuidas a El Lápiz, quien aseguró generar ingresos mensuales elevados y mantener estabilidad económica sin deudas.

El intercambio escaló cuando ambos artistas respondieron públicamente con cifras, comparaciones y mensajes que muchos oyentes interpretaron como una “tiradera empresarial” más que musical. Durante el programa, se abrió el debate sobre si el conflicto respondía a una rivalidad real o si se trataba de una estrategia para generar atención mediática. Las llamadas reflejaron opiniones divididas: algunos consideraron que ambos buscan visibilidad, mientras otros defendieron que se trata simplemente de demostrar logros personales. El panel coincidió en que este tipo de confrontaciones, aunque no musicales, forman parte de la dinámica actual del entretenimiento urbano, donde la exposición digital y el impacto en redes sociales influyen directamente en la relevancia pública de los artistas.