La cifra de fallecidos en Puerto Rico continúa en aumento tras el devastador paso del huracán María, mientras persiste el debate sobre la respuesta del gobierno federal de Estados Unidos. En este contexto, José Fuentes, ex procurador general de la isla y coordinador de la reconstrucción tras el huracán de 1997, ofreció una visión distinta al defender la gestión de la administración del presidente Donald Trump. Sus declaraciones buscan explicar la magnitud del desastre y las limitaciones logísticas enfrentadas desde el inicio de la emergencia.
Fuentes sostuvo que la situación de Puerto Rico no puede compararse con la de ciudades continentales como Miami o Nueva York. Explicó que la isla enfrentó dos huracanes consecutivos, uno de ellos sin precedentes en más de un siglo, lo que provocó el colapso total de las comunicaciones, el cierre de puertos y aeropuertos, y la imposibilidad de movilizar recursos por vía terrestre. Según indicó, la Marina estadounidense ya se encontraba en territorio puertorriqueño antes del impacto del huracán, pero las lluvias prolongadas y la destrucción estructural impidieron una respuesta inmediata más visible.
El exfuncionario reconoció, sin embargo, que la crisis evidenció una realidad histórica: el trato desigual hacia Puerto Rico como territorio estadounidense. La falta de representación política y de derechos plenos ha alimentado la percepción de ciudadanía de segunda clase. Aunque algunas autoridades locales han respaldado el esfuerzo federal, otros sectores mantienen fuertes críticas, especialmente por gestos simbólicos del presidente que fueron interpretados como insensibles. Fuentes insistió en que la reconstrucción tomará años, debido al colapso total del sistema eléctrico, la escasez de agua y los riesgos en represas. A su juicio, el reto inmediato exige dejar de lado las disputas políticas y concentrar todos los esfuerzos en la recuperación humana y estructural de la isla.