Ranfis Domínguez Trujillo, nieto del dictador Rafael Leónidas Trujillo, reiteró su intención de aspirar a la presidencia de la República Dominicana, alegando que su motivación surge de la “descomposición” de la clase política y los niveles de corrupción que, según afirma, afectan al país. En declaraciones recogidas en una entrevista difundida por el programa Objetivo 5, sostuvo que su candidatura responde a un llamado patriótico ante la falta de opciones políticas y el deterioro de las condiciones sociales y económicas. Aseguró que su interés no está vinculado al legado autoritario de su abuelo, sino a su propia visión de Estado.
El dirigente político, de 47 años, explicó que reside en el país desde 2002 y que cumple con los requisitos constitucionales para optar por la primera magistratura. Aunque nació en Nueva York, argumentó que su formación en Estados Unidos —a la que definió como cuna de la democracia— marca una diferencia sustancial respecto al régimen trujillista. Domínguez Trujillo afirmó que no conoce la dictadura y que su propuesta se centra en fortalecer la institucionalidad democrática. Asimismo, criticó lo que denominó una “dictadura de partidos”, señalando el endeudamiento público y la corrupción como problemas estructurales que requieren reformas profundas.
Sobre el debate jurídico, la Constitución establece que los ciudadanos con doble nacionalidad pueden aspirar a la presidencia si renuncian a la nacionalidad adquirida con al menos diez años de antelación y han residido en el país durante la década previa a la elección. En ese contexto, el expresidente Hipólito Mejía, pariente del aspirante, reconoció su derecho a postularse. Sin embargo, sectores políticos cuestionan la viabilidad de su proyecto por la ausencia de una estructura partidaria consolidada que respalde sus aspiraciones electorales.